
Una experiencia familiar deja al descubierto una pregunta que merece atención de las autoridades: ¿puede un dominicano residente en el exterior detener una estafa que se está cometiendo en su nombre dentro del país, sin tener que regresar para presentar una denuncia?
Todo comenzó cuando una persona desconocida utilizó la fotografía y el nombre de mi hermana, quien reside en Estados Unidos, para crear un perfil falso de WhatsApp. Desde un número telefónico diferente, comenzó a escribirles a familiares y conocidos, haciéndose pasar por ella y solicitándoles dinero.
No se trataba necesariamente de que alguien hubiese hackeado su cuenta. Bastaba con utilizar su identidad visual, aprovechar la confianza de sus contactos y construir una historia suficientemente convincente para conseguir una transferencia.
Ante la situación, acudí a presentar una denuncia en República Dominicana. La respuesta que recibí fue que debía ser mi hermana, la persona afectada, quien formalizara la denuncia.
Pero mi hermana vive en Estados Unidos.
Entonces surgió una pregunta que probablemente se hacen miles de dominicanos cuando enfrentan situaciones similares: ¿qué ocurre cuando utilizan tu identidad para cometer un delito en República Dominicana, pero tú te encuentras a miles de kilómetros de distancia?
La ley permite denunciar, pero ¿qué sucede en la práctica?
Al investigar, encontramos algo interesante: República Dominicana ya dispone de una plataforma de Denuncias Virtuales de la Policía Nacional.
La herramienta permite presentar denuncias oficiales, seleccionar delitos cibernéticos, adjuntar fotografías y videos, identificar a las personas afectadas y dar seguimiento mediante un número de denuncia.
Incluso contiene una opción que pregunta expresamente si la denuncia se está realizando en nombre de otra persona.
Por otra parte, la Ley 97-25, que establece el Código Procesal Penal dominicano, dispone en su artículo 266 que cualquier persona que tenga conocimiento de una infracción de acción pública puede denunciarla ante las autoridades competentes. El artículo 267 contempla además que la denuncia pueda presentarse mediante un mandatario con poder especial.
La legislación distingue entre una denuncia, que comunica hechos presuntamente delictivos, y una querella, mediante la cual la víctima puede participar formalmente en el proceso penal. No son exactamente lo mismo y sus requisitos pueden variar.
Sin embargo, encontramos un detalle revelador en la plataforma oficial: al solicitar la dirección de una persona que no reside en República Dominicana, el formulario indica que debe señalar dónde se aloja durante su estadía. El registro también utiliza campos de provincia, municipio y otros datos de una dirección dominicana.
Esto plantea una dificultad evidente para quien reside permanentemente en Nueva York, Miami, Boston o cualquier otra ciudad extranjera.
La documentación pública consultada no permite confirmar si una persona puede completar satisfactoriamente todo el procedimiento desde el extranjero sin una dirección local o sin alguna comparecencia posterior. Esa es precisamente una de las cuestiones que las autoridades deberían aclarar.
Una propuesta: denuncias digitales para dominicanos en el exterior
En GadgetDominicana consideramos que no es necesario comenzar desde cero. Ya existe una plataforma policial, mecanismos de identificación y una estructura institucional dedicada a combatir los delitos tecnológicos.
Nuestra propuesta es incorporar un módulo específico denominado Denuncias desde el Exterior, con especial atención a la suplantación de identidad, las estafas digitales y el uso fraudulento de números telefónicos.
Imaginemos que una dominicana residente en Estados Unidos descubre que alguien está utilizando su fotografía para pedir dinero a sus familiares en Santiago.
En lugar de tener que comprar un boleto de avión, solicitar permisos laborales o depender exclusivamente de una gestión presencial, podría abrir la plataforma de la Policía Nacional y realizar el siguiente procedimiento:
- Identificarse: introducir su nombre completo, cédula o pasaporte dominicano, fecha de nacimiento, país de residencia y medios de contacto. El sistema admitiría su dirección real en el extranjero.
- Validar su identidad: grabar un video breve de 10 a 15 segundos, mostrando su documento y pronunciando una frase de verificación generada por el sistema. También podría confirmar su lugar de origen o última residencia dominicana. Esta prueba se complementaría con verificaciones documentales y controles contra suplantaciones mediante inteligencia artificial.
- Describir la suplantación: indicar si utilizan su fotografía, su nombre, un perfil falso o una cuenta comprometida. Identificar el número de WhatsApp utilizado, incluyendo el código internacional.
- Adjuntar evidencias: cargar capturas de las conversaciones, solicitudes de transferencias, mensajes de voz, comprobantes bancarios y cualquier información que permita reconstruir lo ocurrido.
- Recibir un número de caso: obtener un comprobante digital y permitir que la Dirección de Área Policía Cibernética (DICAT), bajo la dirección correspondiente del Ministerio Público, evalúe las evidencias e inicie las diligencias que procedan.
El video sería una opción de verificación reforzada, no una prueba infalible ni un requisito que impida denunciar a quien no pueda utilizar una cámara.
La información personal y biométrica debería almacenarse mediante mecanismos de seguridad, con acceso restringido, plazos de conservación definidos y controles de privacidad. El contacto de un familiar en República Dominicana podría facilitar las comunicaciones cuando el denunciante lo autorice, pero no debería utilizarse como prueba suficiente de identidad.
El siguiente paso: que la denuncia permita actuar rápidamente
Aquí está posiblemente el aspecto más importante de la propuesta.
Cuando un delincuente suplanta la identidad de otra persona para solicitar dinero, el tiempo juega a su favor. Mientras más horas permanezca activo el perfil fraudulento, más personas podrían resultar afectadas.
Por eso, una denuncia de esta naturaleza debería generar una alerta prioritaria, especialmente cuando se aportan evidencias de solicitudes de dinero, amenazas o transferencias realizadas.
La Policía Cibernética podría verificar la información, relacionar denuncias sobre un mismo número telefónico, preservar las evidencias digitales y coordinar, por los canales correspondientes, las solicitudes necesarias ante Meta, las operadoras de telecomunicaciones o las entidades financieras involucradas.
No significa que la Policía pueda eliminar automáticamente cualquier número denunciado. WhatsApp administra sus propias cuentas y cualquier medida sobre una línea telefónica debe cumplir los procedimientos legales aplicables.
Lo que sí debería existir es un protocolo rápido, documentado y verificable para actuar antes de que aparezcan nuevas víctimas.
En enero de 2026, el Indotel y la Policía Nacional anunciaron un acuerdo para fortalecer las capacidades de investigación forense de DICAT. Ese tipo de colaboración podría servir también como punto de partida para mejorar la respuesta frente a estas modalidades de fraude.
¿Y si el dominicano no puede realizar el procedimiento por internet?
La propuesta también debería contemplar una vía consular.
Los consulados dominicanos en Estados Unidos ya ofrecen servicios notariales que permiten otorgar poderes de representación a personas en República Dominicana.
Con un poder especial adecuado, un familiar o abogado podría realizar las gestiones que correspondan, sin obligar necesariamente a la víctima a viajar.
Otra opción sería establecer un mecanismo de identificación remota mediante videollamada con un funcionario autorizado.
La tecnología para comprobar documentos, validar identidad y recibir declaraciones a distancia existe. El reto está en integrarla con garantías suficientes dentro de un procedimiento oficial.
La suplantación de identidad no es una simple travesura digital
La Ley 53-07 sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología contempla en su artículo 17 el robo de identidad mediante sistemas electrónicos o de telecomunicaciones. El artículo 15 también sanciona la estafa cometida mediante estos medios.
Es decir, estamos hablando de conductas que pueden constituir delitos y no solamente de perfiles falsos molestando en las redes sociales.
La propia Policía Nacional ha informado sobre arrestos relacionados con esta modalidad, incluyendo casos en los que delincuentes utilizaron WhatsApp para hacerse pasar por familiares o conocidos y conseguir transferencias de dinero.
Mientras tanto, las víctimas también pueden reportar directamente las cuentas fraudulentas a WhatsApp, conservar las evidencias y advertir a sus contactos para que no realicen pagos sin confirmar la solicitud mediante un canal conocido y confiable.
Una oportunidad para modernizar la protección de nuestra diáspora
República Dominicana ha avanzado en la digitalización de numerosos servicios públicos. Podemos consultar documentos, realizar pagos y gestionar múltiples trámites sin desplazarnos físicamente.
¿Por qué no garantizar entonces que un dominicano residente en el exterior tenga una vía clara, accesible y funcional para denunciar que alguien está utilizando su identidad para estafar dentro de su propio país?
La Policía Nacional, el Ministerio Público, DICAT, el Indotel y el Ministerio de Relaciones Exteriores tienen competencias y herramientas que podrían articularse alrededor de una solución de este tipo.
No estamos proponiendo que se investigue o se suspenda una cuenta simplemente porque alguien la denunció. Estamos proponiendo un procedimiento que permita identificar correctamente a la víctima, recibir evidencia, evaluar el riesgo, iniciar las actuaciones pertinentes y mantener informado al denunciante.
Porque vivir fuera de República Dominicana no debería significar quedarse sin una vía efectiva para denunciar un delito que se está cometiendo en tu nombre dentro del país.
Y si ya tenemos buena parte de la tecnología necesaria, quizás la pregunta no sea cuánto costaría desarrollar una nueva aplicación, sino qué falta para que la que ya existe funcione también para nuestra diáspora.

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