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sábado, 2 de mayo de 2020

Qué son las cookies, para qué sirven y cómo podemos manejarlas en nuestros dispositivos


Hay mucha información girando entorno a las Cookies. Prácticamente todas las páginas web actuales muestran un aviso sobre su política de cookies y por poco que nos informemos de las medidas de seguridad de Safari acabaremos, también, leyendo sobre cookies. Pero ¿sabemos qué son las cookies?

Qué son las cookies

Que Son
Empecemos por su nombre. Las cookies, que podemos traducir como "galletas", tienen su origen terminológico en 1979, cuando el manual de la librería estándar de C hizo referencia a las Magic Cookies. Estas Magic Cookies son trozos de información que se intercambian entre dos apps y carecen, aparentemente, de un sentido explícito.
Expliquémoslo con una analogía. Podemos entender la cookie como un ticket. En una obra de teatro, por ejemplo, las entradas se venden y, a cambio del pago de un dinero, se entrega un ticket de papel. Las características de este ticket: su forma, color, tamaño, diseño o información impresa en él son, en sí mismas, irrelevantes, lo importante es que cuando lo entreguemos a las puertas de la función el empleado encargado de ello lo reconozca como un ticket válido. Las cookies tienen esta misma cualidad, la importancia de una cookie radica en que sean únicas.

Para qué sirven las cookies

Funciones
Las cookies sirven a varios propósitos en la web, siendo el principal permitirnos iniciar sesión en los diferentes servicios. Pero hay otras funciones que dependen de las cookies, como por ejemplo que veamos la wikipedia en español y no en alemán, o que cuando visitemos cierta página la veamos siempre con el modo oscuro activado.
Otro uso de las cookies, uso para el que, dicho sea de paso, no fueron diseñadas inicialmente, es el rastreo de nuestros hábitos de navegación. De aquí, principalmente, las cookies han adquirido una reputación algo peculiar. En breve hablaremos de eso.

Cómo funcionan las cookies

Wwdc
Imaginemos que somos los ponentes en una gran convención. Después de nuestra brillante charla habrá un turno de preguntas y respuestas y queremos poder contestar de forma personalizada y utilizando el nombre de la persona que nos pregunta. Una opción es que nos acordemos de todas las caras y de todos los nombres de los participantes, otra opción es que utilicemos cookies. Hagámoslo así: cuando los participantes de la convención se registren por primera vez en la entrada démosles una pequeña tarjeta con un número, el número será aleatorio y único para cada participante. Junto a la entrega del número a nuestros participantes anotemos en nuestra libreta la correlación entre el número entregado, el nombre de la persona y otros detalles personales.
Bien, ya tenemos las cookies entregadas a los navegadores, digo a nuestros participantes. Cuando se inicie el tiempo de preguntas y respuestas pidamos a nuestros usuarios que, además de la pregunta, nos indiquen el número de su cookie (tarjeta). Mientras oímos la pregunta realicemos una búsqueda rápida en nuestra libreta para encontrar ese número de cookie y acto seguido contestemos a la pregunta usando la información que tenemos anotada.
Las páginas web hacen exactamente lo mismo. En el ejemplo que acabamos de ver nosotros seríamos la página web y los participantes de la convención serían los visitantes. Cuando visitamos una web esta nos asigna un identificador aleatorio en forma de cookie, junto a ese identificador, en sus registros, anota, por ejemplo, nuestras preferencias de idioma. La próxima vez que visitemos la web, el navegador, por ejemplo Safari, entregará el identificador y el navegador dirá: "ah, este visitante quería mi página en español".

Más usos y malos usos de las cookies

Megusta
Como podemos ver, las cookies son, hasta donde hemos hablado, un mecanismo totalmente positivo y muy interesante para la web. Entonces, ¿por qué se han ganado cierta mala reputación?
Antes de entrar en este tema volvamos al ejemplo de nuestra convención. En el ejemplo somos nosotros mismos quienes nos ocupamos de repartir las cookies, pero ¿y si lo hubiéramos encargado a un tercero? Pues en principio bien, pero si suponemos que este tercero se especializa exactamente en este servicio significará que prestará servicio a más personas, es decir a más convenciones. En este caso la situación cambia.
Las personas de nuestra convención reciben un ticket, pero este ticket también es válido en otras convenciones que hay a lo largo de una semana en la misma ciudad. Con este ticket válido, la empresa de terceros es capaz de saber a qué conferencias ha asistido una cookie (persona) concreta y, de ahí, puede, por ejemplo, elaborar perfiles para publicidad. Ahí tenemos el mal uso de las cookies. Veámoslo con un ejemplo práctico.
Muchísimas páginas de internet tienen el botón de “Me gusta” de Facebook donde vemos las caras de otras personas a las que les gusta la página. El tema es que ese botón va ligado a una cookie, es decir, la primera vez que abrimos un sitio web que tiene este “Me gusta”, Facebook (empresa de terceros) guarda una cookie en nuestro navegador. Cuando, posteriormente, vamos visitando páginas con este “Me gusta” Facebook lee nuestra cookie y puede saber a qué conferencias hemos asistido, que páginas hemos visitado. La cookie, mira que casualidad, es la misma que se usa para iniciar sesión en Facebook, cerrando el círculo y revelando a la red social quiénes somos en realidad.
Google, con las cookies que depositan sus servicios de publicidad que, además, están presentes en más del 90% de las páginas web de la red, consigue exactamente el mismo efecto. Y dirás, "oh, es que yo no tengo cuenta en Google o Facebook", pues poco importa, el rastreo ocurre exactamente igual.
En todo esto es importante la diferenciación entre cookies de la página que visitamos y cookies de terceros. Las cookies que la página misma nos entrega tienen solamente alcance en la web que visitamos en sí, mientras las cookies de terceros abarcan prácticamente todo internet.

Qué podemos hacer al respecto

Cookies
¿Qué podemos hacer? Mucho, de hecho si usamos Safari y nuestro dispositivo usa iOS/iPadOS 13.4 o macOS 10.15.4 las cookies de terceros están automáticamente bloqueadas. Otras opciones son usar apps específicas para bloquear cookies o configurar nuestro navegador para que no las acepte.
Otra opción es borrar periódicamente el historial de nuestros navegadores, porque con ello se eliminan todas las cookies que las páginas, y los servicios de terceros, han ido guardando en nuestro navegador. Recordemos que para borrar el historial en nuestro iPhone o iPad accederemos a Ajustes > Safari > Borrar historial y datos de sitios web. En nuestro Mac lo haremos desde el menú Safari > Borrar historial > Todo el historial > Borrar historial.
Al final, lo más importante a tener claro es que las cookies propiamente no son malas, al contrario, pero como con demasiadas cosas se les puede dar un uso, como mínimo, dudoso.

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